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4 min de lectura

Cuánto cuesta una página web y de qué depende el precio

Qué estás pagando de verdad cuando encargas una web, qué decisiones disparan el presupuesto y por qué nadie serio te da un precio por teléfono.

Bocetos impresos de la maqueta de una web con anotaciones a lápiz sobre una mesa de trabajo

Es la primera pregunta de casi todo el mundo y la más difícil de contestar en frío. Preguntar cuánto cuesta una web es como preguntar cuánto cuesta un local: depende de los metros, de la zona y de si lo quieres con la reforma hecha.

Lo que sí podemos hacer es enseñarte por dónde se va el dinero, para que sepas leer un presupuesto y detectar cuándo te están vendiendo humo.

Lo que se paga una vez y lo que se paga siempre

Este es el primer punto donde la gente se lleva sorpresas. Una web tiene dos tipos de coste y conviene tenerlos separados desde el principio.

De una sola vez: el diseño, la programación, la estructura de contenidos, la puesta en marcha y la configuración inicial del posicionamiento.

Todos los años: el dominio, el alojamiento, el certificado de seguridad y el mantenimiento. Esto último no es opcional aunque te lo vendan como tal. Una web sin actualizar es una web que un día deja de funcionar, o algo peor.

Si un presupuesto solo te enseña la primera columna, pregunta por la segunda antes de firmar.

Las cinco decisiones que mueven el precio

1. Cuántas páginas y cuánto contenido

No es lo mismo una web de cinco páginas que un catálogo con doscientas referencias. Y ojo con esto: el contenido suele ser el cuello de botella, no el código. Si los textos y las fotos los pones tú, el proyecto va más rápido y sale más barato. Si hay que escribirlos, es trabajo que alguien tiene que hacer.

2. Si vendes o solo enseñas

Meter carrito, pasarela de pago, gestión de stock y facturación es otro proyecto. No es “la misma web pero con un botón de comprar”. Cambia la complejidad entera.

3. Con qué se construye

Aquí es donde entra la decisión entre desarrollo a medida, WordPress o WooCommerce, que tiene más que ver con quién va a llevar la web después que con el precio. Lo explicamos con detalle en WordPress o desarrollo a medida.

4. Cuánto diseño hay detrás

Partir de una plantilla y cambiarle los colores cuesta poco. Diseñar algo pensado para tu negocio, que no se parezca a la web de tu competencia, cuesta más. Las dos cosas son legítimas, pero no son la misma cosa.

5. Si hay que integrarse con algo

Conectar la web con tu programa de facturación, con tu almacén o con un CRM es trabajo de fontanería que no se ve pero se paga. Y suele ser lo que más se subestima al pedir presupuesto.

Por qué no te damos un número por teléfono

Porque sería mentira. Dar un precio sin saber cuántas páginas hay, si vendes online o si necesitas integrarte con algo es tirar un dardo. Y cuando ese dardo falla, el proyecto acaba con ampliaciones, discusiones y mal ambiente.

Preferimos hacer al revés: una conversación de veinte minutos, un presupuesto cerrado por escrito con lo que entra y lo que no, y a partir de ahí decides.

Señales de que un presupuesto va a salir caro

Cuidado con estas cuatro, que suelen anticipar problemas:

  • No dice quién es el dueño del dominio y del hosting. Si no están a tu nombre, no es tu web. El día que quieras irte, empieza el problema.
  • No menciona el mantenimiento. O no lo han pensado, o piensan cobrártelo después.
  • No incluye nada de posicionamiento. Entregar una web que Google no entiende es entregarla a medias. Te contamos qué debería incluir en qué es el SEO técnico.
  • Es sospechosamente barato y muy rápido. Casi siempre significa plantilla, y una plantilla envejece mal cuando tu negocio crece.

Lo barato y lo caro

Una web barata que hay que rehacer a los dos años ha costado más que una bien hecha. Y una web carísima que nadie encuentra en Google tampoco vale nada.

El punto sensato está en gastar según lo que la web tenga que hacer por ti. Si es una tarjeta de presentación, no necesita ser una nave espacial. Si es tu canal de ventas principal, escatimar ahí es la peor inversión posible.

Y en tu caso

Cuéntanos a qué te dedicas, cuántas páginas crees que necesitas y si vas a vender online. Con eso ya podemos darte un rango realista, y si vemos que no somos los indicados te lo decimos.

Escríbenos o mira antes cómo trabajamos y qué incluimos.

¿Hablamos de tu web?

Si esto se parece a tu caso, cuéntanoslo. Te decimos qué haríamos, con qué tecnología, cuánto tardaríamos y cuánto costaría.